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  • Antonio Fernández Ram

CIEZA - MURCIA

Cieza es un municipio y ciudad española perteneciente a la Región de Murcia, situado en la comarca de la Vega Alta del Segura de la que es capital. Ejerce como entrada natural de la Región de Murcia por el norte a través de la A-30. Con 34 988 habitantes (INE, 2019),2​ se trata del octavo municipio más poblado de la comunidad autónoma.

Cieza posee un rico y vivo patrimonio cultural, como el de sus fiestas de Semana Santa y San Bartolomé. También guarda muchos tesoros arqueológicos que abarcan diferentes épocas históricas: pinturas rupestres, poblados íberos, restos romanos y el yacimiento musulmán de Siyasa, que domina el actual emplazamiento de Cieza desde la falda del castillo y cuenta con exposición permanente en el museo de la ciudad.

Geografía

Situación

El término municipal tiene una extensión aproximada de 365 km². Enclavado en la comarca de la Vega Alta del Segura, dista 43 kilómetros de la capital provincial. El término municipal está atravesado por la Autovía de Murcia (A-30), así como por la carretera nacional N-301 (cruza el municipio entre los pK 338 y 358) y las carreteras autonómicas RM-532 (Mula-Cieza) y RM-714 (Jumilla-Caravaca de la Cruz)

Noroeste:Hellín (Albacete) Norte:Hellín (Albacete) y JumillaNoreste:JumillaOeste:CalasparraEste:AbaránSuroeste:MulaSur:Mula y RicoteSureste:Abarán

Relieve, geología e hidrografía

Frutales en flor con el monte de la Atalaya de fondo.

Cieza se encuentra en la confluencia de dos grandes valles fluviales, el del río Segura, que entra por el oeste desde el cañón de Almadenes, y el de la Rambla del Judío, desde el norte, lo que determina la disposición de los valles de su término con forma de Y.

Existe una clara diferenciación de tres áreas, la vega del río Segura, las zonas de expansión agrícola en las llanuras adyacentes al valle del Segura y las abruptas sierras. De estas últimas, y ejerciendo de frontera natural con la provincia de Albacete, se encuentran las sierras del Puerto, Cabeza de Asno y del Picarcho. Al noreste se encuentran la Sierra Larga, la Sierra Benís y la Sierra de Ascoy. Al sur de la vega del Segura se alza la Sierra del Oro y en el límite con Calasparra la Sierra de la Palera. El techo del municipio está en la Sierra del Oro (936 m). El núcleo urbano se alza a 188 metros sobre el nivel del mar, en la vega del Segura.

Las amplias llanuras adyacentes a la vega del Segura, de terrenos margosos y suaves pendientes, tras la llegada del trasvase Tajo-Segura han sufrido una transformación importante con una expansión sin precedentes del regadío de frutales de hueso, que aporta la principal riqueza económica al municipio.

El río Segura

Imagen del río Segura a su paso por Cieza desde el Puente de Hierro.

El río Segura entra en el término municipal de Cieza a través del cañón de Almadenes, después de regar las huertas y arrozales de la vecina Calasparra, abriéndose después un amplio valle de unos 12 km sobre el que se desarrolla la huerta ciezana para finalmente abandonar el término en un estrechamiento de la vega entre las Sierras del Oro y Turbedal.

El paso por Cieza del río Segura marca la historia actual y pasada del municipio, tanto por la riqueza que sus aguas han aportado, como por las graves inundaciones que históricamente ha sufrido. Ya en octubre de 1948 tras unas fuertes crecidas se empezó a plantear la construcción de una presa de laminación de las aguas de la rambla del Judío.3​ Esta obra, terminada en 1995 ha sido fundamental para la protección de Cieza.

Entre el Cañón de Almadenes y el Menjú, el río Segura a su paso por la Vega Alta es un atractivo natural idóneo para practicar turismo rural, para los excursionistas, para los aficionados al senderismo, para los paseos a caballo, y también para el piragüismo y los descensos acuáticos.

Las acequias

Los regadíos tradicionales en la vega de Cieza se desarrollan alrededor de sus cuatro acequias mayores: tres son de origen romano, Don Gonzalo, Los Charcos y El Horno y la cuarta —La Andelma—, fue construida por los árabes después de que se instalasen en la zona, a partir del siglo X.

Con los visigodos, el sistema de canalizaciones quedó en desuso, hasta que la floreciente Siyasa recuperó las acequias, las agrandó y construyó La Andelma.

Con la Reconquista, la mayor parte de la red hidráulica quedó olvidada y no fue hasta el siglo XIX cuando de nuevo comenzaron a explotarse. El suministro de estos riegos es básicamente superficial, del río Segura, y en menor medida de origen subterráneo, principalmente de los acuíferos de la Vega Alta, del Molar y Sinclinal de Calasparra.

Clima

Con una temperatura media anual de 17 °C el clima de Cieza es de tipo mediterráneo-continental por su distancia al mar (100 km), cálido y seco.

Presenta fuertes cambios que van desde los 7 °C o menos en invierno, con heladas nocturnas muy severas, hasta los 37 a 40 °C que alcanza en verano, cuando se producen las fuertes sequías con alguna tormenta de granizo que afecta a los frutales.

Aunque las lluvias se producen principalmente en primavera y otoño, son muy irregulares y escasas, lo que hace que junto a las altas temperaturas y la deforestación de épocas anteriores, se origine una gran aridez y sequedad del terreno. A veces se produce la tan temida "gota fría", con fuertes precipitaciones en corto espacio de tiempo.

Cuando más sube el caudal del río Segura (que bordea la ciudad) es en primavera.

Espacios naturales

En el municipio se encuentra parte del espacio natural protegido del cañón de Almadenes, existiendo otras zonas de interés en las diversas serranías circundantes, de las cuales la del Almorchón está incluida en el Lugar de Interés Comunitario de Sierras y Vega Alta del Segura y Ríos Alhárabe y Moratalla.

  • La cara SE del Almorchón domina un extenso terreno agrícola hasta las sierras del Oro y de Ricote

  • Cara sur de la Sierra del Oro, desde el término de la carretera de Ricote

  • Vista trasera del monte de la Atalaya nevado, febrero de 2006.

  • Río Segura a su paso por el Cañón de Almadenes.

Historia

Poblada desde el Paleolítico, el área de Cieza es privilegiada por la abundante presencia de yacimientos arqueológicos prehistóricos, como los de Almadenes, La Serreta, y el Barranco de los Grajos, declarados Patrimonio de la Humanidad al poseer Arte rupestre del arco mediterráneo de la península ibérica.

De la Edad Antigua cuenta con los restos de un poblado íbero, llamado Bolvax. También hay restos romanos en el mencionado yacimiento de La Serreta.

Vista del yacimiento de Siyasa.

Los árabes, que habitaron la zona desde el siglo XI al XIII, dejaron un importante patrimonio cultural y arqueológico. El más importante yacimiento se encuentra en la ladera del castillo, la población de Siyâsa, donde se han encontrado numerosos restos de arquitectura decorativa árabe, arcos finamente decorados, cerámica policromada, cristal y metal. Existe un museo arqueológico dedicado casi por completo a Siyasa en la calle San Sebastián de Cieza.

En 1243, el entonces infante Alfonso de Castilla (Alfonso "El Sabio"), integra la Taifa de Murcia en la Corona de Castilla en virtud del Tratado de Alcaraz.

Tras el tratado, Siyasa fue brevemente repoblada por cristianos. Pero tras la sublevación de los mudéjares murcianos en 1264, el emplazamiento se abandonó (favoreciendo su conservación posterior), asentándose la población en la zona en la que se encuentran el Balcón del Muro y la ermita de San Bartolomé, siendo el germen de la actual ciudad.

Ya asentada en esta zona, la Cieza cristiana fue invadida el domingo de Resurrección de 1477 por tropas del todavía musulmán reino nazarí de Granada. La localidad quedó entonces despoblada, pues las tropas musulmanas se llevaron cautivos a los ciezanos, existiendo en tiempos el denominado corral de Cieza la desdichada en la ciudad de Granada. Según cuenta la leyenda, en aquella fatídica fecha, una muda que vio a los moros acercarse a la localidad entró a la iglesia para avisar, y, a pesar de ser muda, pudo decir "moros vienen". En recuerdo de este acontecimiento quedó como lema del escudo de Cieza: Por pasar la puente nos dieron la muerte. Para repoblar la localidad tuvieron que acudir vecinos del municipio de Jumilla, para que los campos y huertas no quedaran improductivos.

Plaza Mayor de Cieza con el ayuntamiento (derecha) y la Basílica de la Asunción (izquierda)

Los siglos XVI y XVII se caracterizaron por la rivalidad y las disputas entre las familias más influyentes de la entonces villa. En el siglo XVIII, como recompensa por su apoyo al bando borbónico en la Guerra de Sucesión, Cieza recibió el título de "muy noble y muy leal".

Desastrosa fue la llegada de las tropas francesas ya vencidas en la Guerra de la Independencia, que pasaron por la localidad en el trayecto de su retirada, provocando estragos que dificultaron su posterior desarrollo. Dicho desarrollo se vería facilitado tiempo después al quedar Cieza como cabeza de partido judicial, con la creación de éstos en 1834.

En 1864 se produjo la llegada del ferrocarril a Cieza con la inauguración del tramo Murcia-Cieza de la línea Chinchilla-Cartagena.4

Durante la Restauración Borbónica, el partido judicial de Cieza estuvo representado en Cortes por Antonio Cánovas del Castillo y Vallejo (Kaulak), sobrino del primer ministro Antonio Cánovas del Castillo.

En 1926, Alfonso XIII concedió a Cieza el título de ciudad, y a su Ayuntamiento el tratamiento de Excelentísimo. A finales de la década de 1930, Cieza superaba en población a varias capitales de provincia españolas gracias al desarrollo de industrias como la del esparto y la alimentaria, con un fuerte crecimiento demográfico, convirtiéndose en el cuarto municipio más poblado de la provincia de Murcia en 1940, solo superado entonces por Murcia, Cartagena y Lorca.

Entre las décadas de 1940 y 1960 siguió teniendo gran importancia la industria del esparto para la economía ciezana, aunque empezó a decaer por la introducción de las fibras sintéticas en el sector cordelero. Aun así, en la actualidad todavía existe en Cieza alguna fábrica de cordelería, que incluso trabaja con esparto, pero ya (desde la década de 1980) muy en decadencia y de escasísima trascendencia. En la actualidad, el pequeño Museo del Esparto recuerda esta etapa de la historia local.

La decadencia del esparto llevó a un periodo de estancamiento para Cieza entre 1940-1960, perdiendo en 1950 la cuarta posición provincial en favor de Yecla, posición que volvió a recuperar en 1960, momento en el que comenzó otro periodo de crecimiento de la mano de la industria conservera que se prolongaría hasta 1980, fecha en que sería superada en población por Molina de Segura, epicentro de la conserva murciana. Cieza permaneció entonces en un nuevo estancamiento demográfico que se prolongó hasta 1990, con la llegada de población inmigrante para el trabajo agrícola.







ERMITA DEL SANTO CRISTO

Según cuenta la tradición, por el año 1612, llevaba una carreta de bueyes una imagen del Cristo Crucificado. Al pasar por donde hoy se alza la ermita éstos se negaron a caminar. En 1800, con motivo de una gran sequía, bajaron al Cristo en rogativas; cuando lloraban por no haber conseguido la lluvia, vieron granar y crecer sus espigas con un tamaño nunca conseguido.


En 1895, en un segundo día de rogativa, sin haber la menor señal de tormenta, comenzó a llover de tal manera que la cosecha fue asombrosa. Al año siguiente le fue impuesto a la imagen el nombre de Santísimo Cristo del Consuelo.


Hoy permanece durante todo el año en su ermita, reconstruida en 1870, y sólo la abandona unos días antes de Semana Santa para participar en los desfiles procesionales. La estancia de la venerada imagen en el primer templo, finaliza en la fecha del 3 de mayo, festividad de la Santa Cruz, hay Santa Misa, y por la tarde, despedida de la ciudad a su Cristo del Consuelo en procesión hasta su ermita.


Culto diario. Traslado de la imagen: Domingo de Ramos. Fiesta del Santo Cristo: 3 de mayo. Visitas en horario de culto

































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