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  • Antonio Fernández Ram

IBI - ANTIGUO MOLINO DE PAPEL Y LAVADERO CENTENARIO

Muchos conoceis las ocupaciones de los antiguos ibenses, por un lado estaban los que se dedicaban al comercio de la nieve, en el que entraban en juego los pozos que habían por el término municipal; la agricultura, en su mayor parte pedregosa y de secano; o por ejemplo la colaboración con la Fábrica de Paños de Alcoy.

A parte de todo esto, también Ibi participó en su día en la industria papelera establecida en Alcoy, Cocentaina, Bañeres... y es que esto ocurrió a raiz de que Don Francisco Martínez, fabricante papelero afincado en Bañeres, tuvo que emigrar hasta Ibi debido a que un molino papelero que poseía fué incendiado, posiblemente de forma intencionada por uno de sus allegados. Ya en Ibi, y aprovechando el agua del Barranco de los Molinos, ideó el proyecto de seguir su vocación insutrial papelera con la instalación de una nueva factoría en un edificio ya existente en aquel lugar. Se trataba del Molí de Paper, del que expondré brevemente la historia de su construcción: En el año 1829, Antonio Verdú y Vicedo, vecino de Ibi, solicita el establecimiento de un batán (máquina movida generalmente por agua y compuesta por mazos de madera cuyos mangos giran sobre un eje para golpear, desengrasar y dar textura a los paños), auxiliar a la industria textil. Éste, debería situarse en la parte superior de la balsa común de los regantes a una distancia de unos 5 metros y medio como mínimo. Aunque el 3 de octubre de aquel año ya estaban empezadas las obras, Antonio Verdú vende con todas las obligaciones a Don José Gaspar Marco, de Biar, el cual sigue las obras, pero con más grandeza, pensando en un molino de papel. En 1830, a raiz de la sequía que se produjo se paraliza la obra. Después de su muerte, el heredero por parte de su mujer, Don Francisco Gisbert y Pérez, tomó parte en la obra, comprando los dos molinos de harina que allí se encontraban, el "chiquet" y el de "les Juntes", derribando el primero para darle más salto de agua al molino de papel y en un lugar de dos molinos tener uno más rentable. El proyecto definitivo es aprobado el 11 de octubre de 1859. Así pues, y volviendo al señor Francisco Martínez, éste, consiguió autorización para canalizar agua desde la Fuente del Progreso (de la que desconozco su ubicación), hasta el propio Molino, aunque estas obras, le obligaron a realizar numerosas inversiones económicas. A pesar de ello, contó con la colaboración técnica de Don Emilio Pérez Alegret, incluso con la adquisición de una nueva caldera de vapor contínuo para el funcionamiento de toda la maquinaria del Molino. Esta caldera llegó a Ibi el 17 de enero de 1914. Resto de un mosaico que se ve en la fachada que da al lavadero. No estoy seguro, pero creo que fué San Juan Nepomuceno el que estuvo representado en el mismo. Este Molino llegó a alcanzar un merecido prestigio por la gran calidad del papel de fumar que fabricaba y que vendía y exportaba a un buen número de países Europeos e Hispanoamericanos. La plantilla llegó a ser de 32 trabajadores, los cuales ostentaban las categorías de "ponedores", que producían la pasta en las tinas, de "pileros", etc. y percibían entre 2 pesetas diarias los oficiales; 1,50 los ayudantes; y 0,25 los niños o pinches, cuyas jornadas eran de entre 10 y 12 horas diarias. El Molí de Paper en diciembre de 2009. El Molino de Papel, hoy ya en desuso, como todos sabemos, tenía a su lado un lavadero (llavador), llamado "de arriba", que debidamente techado, fué inaugurado en 1903, el cual se conserva, así como la balsa que almacenaba el agua necesaria para las fabricaciones, puesto que para la fabricación de papel, es necesario una notable cantidad de agua. En el año 1900, según datos del Archivo Municipal, el Molino de Papel era el mayor contribuyente de la Villa, figurando como propietario Don Francisco Martínez Bañó, con un importe anual de 416 pesetas, y así siguió funcionando a pleno rendimiento hata poco antes de la guerra civil, en cuya fecha, los problemas económicos, los derivados del suministro de agua, la fuerte competencia de molinos de Alcoy, y sobre todo desavenencias familiares, provocaron su desaparición como centro fabril, llegando a la quiebra, el embargo, y por último la subasta pública instada por el Monte de Piedad y Caja de Ahorros de Alcoy. Esta construcción de la que hemos hablado, es una de las pocas cosas que hemos conservado hasta la fecha en Ibi, no obstante, no hace falta más que ir a verlo para ver el estado en que se encuentra. Personalmente, desconozco si el edificio del Molí de Paper pertenece al ayuntamiento, o algún propietario particular, en todo caso, desde aquí lanzamos la piedra al tejado de quien corresponda, y animamos a llegar a un acuerdo que permita la restauración del propio Molí y de sus inmediaciones, para así rescatar una pieza fundamental del pasado ibense












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