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  • Antonio Fernández Ram

NOVELDA - SALINETAS - FUENTE Y ERMITA

Actualizado: 1 may 2021

CASA DE CAMPO MUY CERCA DE LA ERMITA




FUENTE DE SALINETES

Se desconoce la utilización a lo largo del tiempo de las aguas del lugar, al carecer de fuentes fiables hasta el momento. Pero bien es cierto que, desde los estudios hidroterápicos de Alfonso Chirino en 1519, hasta los del naturólogo Cavanilles a fines del s. XVIII no se cita el lugar que nos ocupa la atención.

Es inicialmente en 1853, en la obra de Dº Pedro Mª Rubio, donde se nombra esa agua por primera vez; pero con seguridad, no se hace un uso salutífero-medicinal de ella hasta comienzos del siglo XIX, puesto que, antes de levantar el establecimiento, el doctor Ildefonso Bergez -licenciado por la Universidad de Montpellier y médico titular de la ciudad de Alicante- ya cita, en escrito remitido a la Junta de Sanidad Provincial, los casos de algunas personas que, tras el tratamiento continuo con esta agua, resultan sanadas al desprenderse las costras de sus heridas o al sentir el alivio tras algunas terribles dolencias.

Desde mediados del siglo XIX fue costumbre de la burguesía en España visitar los balnearios, buscando en estos lugares, más que recreo, ocio, esparcimiento y relajación, curaciones ante ciertas dolencias puntuales y tratamientos, así como terapias salutífero-medicinales para enfermedades más dolorosas. El fin de los balnearios tenía un claro carácter medicinal en base a las propiedades de las aguas y en la forma cómo se tomaban: baños de asiento, inmersiones o incluso ingeridas.

El auge de estos espacios de salud se mantendrá durante bien entrado el siglo XX, ayudando a ello las políticas turísticas durante el reinado de Alfonso XIII con la aparición del “descanso dominical” y “nuevas formas de ocio”. Contribuirá también a ese auge la creación en 1905 de la Comisión Nacional de Turismo, así como, posteriormente, la Red de Paradores Nacionales. Es a partir del final de la II Guerra Mundial, con el avance del proceso de industrialización y la progresiva estabilidad política que se va manifestando en algunos puntos peninsulares, unido a la incipiente “sociedad del bienestar” que hacía su aparición en diversos países europeos, cuando se denota un cambio en la tendencia de hábitos; del balneario se pasa al disfrute y a las no menos saludables aguas marinas. La costa como espacio saludable, pero también de ocio, expansión y recreo.

Por lo que respecta al balneario que nos ocupa, hay documentadas en 1857, antes de levantar el complejo, la visita de más de trescientas personas al entorno natural y salutífero haciendo uso de las propiedades de los baños, en su gran mayoría y como ya señalábamos arriba, con un claro carácter medicinal. De estas personas, buena parte se vinculaban a una pequeña burguesía terrateniente, pero también será utilizado por las clases más humildes e incluso pobres, que tendrán cobertura tanto residencial como terapéutica.

De los establecimientos levantados en el enclave salinífero, cabe decir que los terrenos ubicados actualmente y en el momento de su construcción en término de Novelda, se localizan muy cerca de los límites municipales de las vecinas poblaciones de Petrel y Elda, y que, curiosamente, eran conocidos desde antaño como “manantial de las Salinetas de Elda”. Estas tierras, propiedad del labrador Pedro Belda, eran incultas y fueron heredadas tras la muerte de éste por sus cinco hijos, dejando sin repartir “un trozo de tierra de cómo dos tahúllas y manantial de agua salitrosa que hay en ella…sin duda de que por su ningún valor cuando la heredaron dejaron sin dividir ni adjudicar dicha tierra y agua por improductiva y hasta perjudicial…” (1)










ERMITA DE SALINETES

Estuvo ubicada dentro del complejo del Balneario de Salinetas, inaugurado el 3 de marzo de1858, en la Partida de Salinetes. Este Balneario fue frecuentado fundamentalmente por miembros de la burguesía de la época, que acudían a él para tomar sus aguas clorurado-sódicas sulfurosas, provenientes del manatial del recinto. En torno al nacimiento del agua, se contruyeron las instalaciones del balneario: depósitos, baños, un hotel con treinta habitaciones, cuatro viviendas anejas al edificio del hotel y un conjunto de seis pequeñas viviendas adosadas junto a las que se situaba la ermita de complejo. La ermita fue erigida bajo la advocación de la Virgen de los Dolores. En ella se celebró misa los domingos y festivos durante el tiempo en que estuvo en funcionamiento el Balneario, que cerró definitivamente en el mes de enero de 1931.













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