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  • Antonio Fernández Ram

PATONES DE ARRIBA Y PRESA DEL ATAZAR

PATONES DE ARRIBA

Patones es un municipio español situado al nordeste de la Comunidad de Madrid. Su población se reparte entre las localidades de Patones de Arriba y Patones de Abajo. Patones de Arriba, es uno de los más representativos ejemplos de la arquitectura negra que se desarrolla en la Sierra de Ayllón. Debido a su patrimonio en buen estado de conservación fue declarado Bien de Interés Cultural y es uno de los centros de turismo rural más importantes de la Comunidad de Madrid.1

En 1555 Patones de Arriba ya existía, tenía 7 vecinos, y era dependiente de Uceda. Hubo reyes del pueblo hasta 1750, que se pidió que empezara a haber alcalde, los reyes eran hereditarios. Antonio Ponz escribió en 1781 sobre el reino de Patones lo que sigue:4

"Como a mitad de camino entre Torrelaguna y Uceda se ve a mano izquierda una gran abertura en la cordillera, que cierra un pequeño valle, llamado "Lugar de Patones" sobre el cual sería delito no contar una célebre antigualla, que es la siguiente: En aquella desgraciada edad en que los sarracenos se hicieron dueños de España, ya se sabe que muchos de sus moradores huyeron a las montañas y a los parajes más escondidos y retirados. Algunos buenos cristianos de la tierra llana decidieron, pues, introducirse por la expresada abertura, buscando en lo interior de la sierra cuevas donde esconderse, y fue de tal suerte, que no cuidando los enemigos de territorio tan áspero y quebrado, pudieron aquellos godos fugitivos vivir en él todo el tiempo del poderío musulmán, manteniendo sus costumbres, creencias y sustentándose de la caza, pesca, colmenas, ganado cabrío y del cultivo de algunos centenos, como lo hacen también ahora.Estos hombres, que se llamaron los Patones, eligieron entre ellos a la persona de más probidad para que les gobernase y decidiese sus disputas, de cuya familia era el sucesor, y así se fueron manteniendo de siglo en siglo con un gobierno hereditario, llamando a su cabeza "Rey de los Patones". No es esto lo más gracioso, sino que después de haber recobrado España su primitiva libertad, y sacudido totalmente el yugo de los sarracenos, se ha conservado entre los Patones este género de Gobierno (bien que subordinado a los Reyes de España y a su Consejo) hasta nuestro días, en que el último rey de Patones solía ir a vender algunas carguillas de leña a Torrelaguna, en donde le han conocido varios sujetos, que le trataron y me han hablado de él. Este hombre, que era pacífico y enemigo de chismes, se dejó de cuentos, y comprobando que sus súbditos se situaban ya en el boquete, a vistas a la llanura, hubo de barruntar alguna inundación de las fórmulas legales de su reino (donde los juicios eran verbales, sin autos, pedimentos, ni traslados), o acaso la ocupación del Gobierno le impidese atander debidamente a su propia subsistencia, por lo que abandonó su trono; de modo que los Patones, viéndose sin pastor, se sujetaron espontáneamente a la jurisdiccón y al corregimiento de Uceda, de la cual hoy es aldea el Reino Patónico. Al someterse, los independientes súbditos perdieron mil apreciables y antiguas prerrogativas, y no es poca cuando el Consejo Real de la España comunicaba órdenes y decretos a los capitanes generales, gobernadores y justicias, escribía separadamente para su observancia al que regía este antiquísmo pueblo, en esta forma: "Al Rey de Patones". No hay que reírse que esto bien puede probarse en Madrid, a pocas diligencias que se hagan; y aun tengo entendido que Su Majestad, el señor don Fernando VI, quiso informarse de las circunstancias del reino de los Patones... ¡Cuantas reflexiones morales y políticas me viene a la imaginación! Un reino hereditario de mil años por lo menos, gobernados en profunda paz, sin otras reglas que la razón natural; un pueblo conservado en medio de España, en el cual no pudo hacer brecha el Corán, ni tanto errores como después fueron viniendo; un reino contento con la angostura de sus límites, sin dar entrada a otras costumbre, ni trajes, ni más idea que la de cultivar bien su estrecho territorio, ni más cuidado que los de sus colmenas y su ganado; los hijos de las familias sujetos a los padres, y todos ellos obedientes a su rey.. Queden, por lo tanto, los lectores instruidos de esta singular Monarquía Platónica, de su principio, duración y fin; y aunque alguien diga (que bien se dirá) ¿cómo es posible que existiese eso a doce leguas de Madrid, sin saberlo yo, ni haber oído hablar a alma viviente? no me casusará maravilla, pues yo me hallaba en el mismo caso. Sabido es cuál suele ser nuestra curiosidad por indagar lo que sucede a dos o tres mil leguas de aquí, ignorando lo que hay en nuestra propia casa.."

El 3 de agosto de 1769 se concedió a Patones el título de aldea independiente de la Villa de Uceda, momento en el que posiblemente desapareció la figura del Rey de Patones.56​ El recuerdo del Rey de Patones ha quedado también entre los artistas. Se encuentra esta cita en "la guía de la provincia de Madrid" de Antonio Cantó "Yo llegué a presenciar en el salón de Otoño de año 1925, un cuadro que represntaba al último rey de Patones, con capa parda hasta los pies, a, modo de manto real y un sobrero calañés ciñendo sus sienes en sustitución de la corona, guiando un borriquillo".

Desde el siglo XVIII la historia de Patones estuvo marcada por la construcción de distintas infraestructuras hidráulicas. La primera, el canal de Cabarrús, un sistema de riego que abastecía las huertas de Patones, Uceda, Torremocha y Torrelaguna. En el siglo XIX, reinando Isabel II, se construyó la presa del Pontón de la Oliva y el canal que transporta el agua hasta la actual calle de Bravo Murillo en Madrid. La última, la presa del Atazar en los años 1970.

Patones de Abajo se creó sobre 1940, después de la Guerra Civil española. Se fundó gracias a que los habitantes de Patones de Arriba se trasladaron a vivir abajo por la Vega del río Jarama y se construyó la carretera M-102, que comunicaba el municipio con Torrelaguna. El pueblo de Patones de Abajo después de fundarse se comenzó a poblar en 1960.

En 1999 Patones de Arriba fue declarado Bien de Interés Cultural y continuó su desarrollo turístico hasta la actualidad. Hoy residen en este pequeño núcleo urbano de forma permanente unos 20 vecinos, siendo la actividad principal el turismo rural y el sector terciario. Patones de Abajo, por su parte, es el área residencial moderna que aglutina la vida diaria de la mayoría de los vecinos de Patones.



































PRESA DEL ATAZAR

  • La construcción de la presa de El Atazar responde al intento de satisfacer las necesidades de abastecimiento de agua de la población madrileña cuando, a finales de los años 50 del pasado siglo, se sufre un importante período de sequía que hace temer el agotamiento de las reservas.

El embalse de El Atazar con la sierra de Guadarrama al fondo.

La construcción se inició en 1965, siendo Ministro de Obras Públicas Federico Silva Muñoz, con un presupuesto inicial que rondaba los mil millones de pesetas. Las obras se prolongaron hasta 1972, siendo éste el último embalse inaugurado por Francisco Franco.1​ El coste final de la colosal obra quintuplicó las previsiones a causa de los problemas geotécnicos ocasionados por la litología de la zona y por una mala evaluación de la capacidad de soporte de las pizarras.

El diseño de la presa supuso un auténtico alarde técnico en la época, ya que fue de las primeras construidas en España con una bóveda de doble curvatura. Este diseño de la presa tiene la particularidad de enviar las cargas, al igual que una bóveda arquitectónica, hacia sus extremos o estribos, que apoyan sobre la roca de sustrato. Esto permite construir la presa empleando una cantidad sensiblemente inferior de hormigón respecto a las de gravedad, cuya masa ha de soportar la presión del agua. No obstante esta elección ha sido cuestionada por expertos en el tema que hubieran considerado más acertada la construcción de una presa de gravedad dada la litología presente.2

Vista aérea de El Atazar.

Pero la litología de estos terrenos, compuestos por pizarras muy fisuradas, hacía que la presión del agua y su infiltración ocasionaran el derrumbe de las vertientes, lo que obligó a emprender la estabilización mediante la inyección de hormigón y construcción de una serie de vigas verticales y horizontales ancladas por bulones para consolidar la zona en la vertiente norte junto a la presa (el estribo de ese extremo contiene diez veces más hormigón que la fábrica de la propia presa). También se realizaron obras complementarias en la ladera derecha de la presa.3​ Además, posee un sistema de auscultación de los más complejos existentes en las presas españolas,4​ constituido por una sofisticada red de vigilancia mediante sensores (péndulos, extensómetros, manómetros...), capaz de abrir automáticamente los desagües en caso de sobrecarga. También cuenta con sensores láser situados en las galerías interiores que miden la flexión de la bóveda, la cual decrece al llenarse por efecto de la presión del agua.

Cerca del extremo sur de la presa se sitúa la torre de toma, que capta el agua del embalse a distinto nivel, seleccionando este según la situación del embalse, referida a la presencia de algas o sustancias no distribuidas homogéneamente, cuando el embalse se encuentra estratificado, o sencillamente para captar agua a menor temperatura en los meses cálidos, si las circunstancias antes mencionadas no lo desaconsejan.

La presa posee más de ocho kilómetros de galerías de inspección en su interior y en los cimientos y no fue hasta principios de la década de 1990 cuando se consiguió estabilizarla lo suficiente como para llegar a su llenado total. Hasta ese momento, nunca se había sobrepasado el 92 % de su capacidad.

Desembalse en 1978 para controlar la fisura que se abrió en la presa.

En el año 1972, al subir el nivel del embalse, se abrió una fisura en la presa a la cota 770 m que se trató desde la galería existente a dicha cota. Después de este tratamiento no aparecieron anormalidades hasta 1977. Pero a partir de ese momento la fisura empezó a dar agua por los drenes pasantes que se habían dejado en ella. En el mes de febrero de 1978 unas fuertes lluvias hacen que el embalse suba hasta quedar poco más de 1 metro para alcanzar el rebosadero, y el 18 de febrero el caudal de las pérdidas por los drenajes y la propia fisura alcanza los 150 l/s, observándose además la extensión de la fisura. Ante tales circunstancias se procede a bajar, mediante vertido, el nivel del embalse hasta que la situación de la fisura se estabiliza. Dado que el sistema de control de la estabilidad de la presa no proporcionaba más datos alarmantes, se estabilizó el nivel a 864 m, conservando 364 hm³. De haberse vaciado la presa, dada las aportaciones hidrológicas habidas los años siguientes, Madrid hubiera sufrido restricciones en el año 1981. Así pues y con esta cota se procedió a la reparación de la fisura por un procedimiento laborioso, que requirió, entre otras cosas, la intervención de buceadores trabajando a cerca de 100 metros de profundidad, y el uso de más de 88 000 kg de resinas.5​ Los estudios posteriores a esta reparación parecían demostrar que la estabilidad de la presa no había resultado comprometida,6​ pero en los siguientes años las presa fue usada con restricciones de llenado, más fuertes con aguas frías. Posteriormente se contrató a uno de los mayores expertos en la materia (Giovanni Lombardi) para estudiar el estado del embalse.7​ En el año 1988, este experto dictamino que el embalse podía utilizarse sin las restricciones que hasta entonces se habían venido aplicando,8​ pero finalmente se han seguido manteniendo hasta la fecha (año 2013) restricciones en la época invernal. En el año 1997 la Comisión de Desembalse de la Confederación Hidrográfica del Tajo estableció una limitación invernal en la cota 860 msnm pudiéndose alcanzarse en caso de avenidas la cota 862 de forma transitoria. Posteriormente hay propuestas para elevar esta cota de limitación invernal todavía no aceptadas, en el momento de esta edición.9

En 1992 se instaló, dentro de la primera etapa del "Plan Integral de Aprovechamiento del Recurso Hidroeléctrico" del Canal de Isabel II, una minicentral eléctrica al final del tramo del canal a presión de salida del embalse, en las proximidades del sifón de Valdentales (Canal del Jarama). También se conexionó el canal del Jarama a esta minicentral, al objeto de poder turbinar el agua que viene por él, al trasvasarla al Canal de El Atazar. La instalación entró en servicio en 1994.10










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