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  • Antonio Fernández Ram

VILLENA

ELECTRO HARINERA VILLENENSE

El edificio de la Electro Harinera, una de las principales joyas del patrimonio industrial de Villena, llevaba más de tres décadas cerrado al público. En esta jornada, Laura Hernández, directora del Museo Arqueológico José María Soler, y el técnico del mismo, Jesús García, se encargaron de mostrar a vecinos y autoridades las estancias de la planta baja que han sido adecuadas para acoger el futuro Museo de la Ciudad, es decir la sala de exposiciones permanente y la temporal. El sótano también se ha restaurado para acoger el Archivo Municipal. No obstante, todavía faltan por adecuar la segunda y tercera planta del inmueble que permanecerán cerradas, tras los trabajos de musealización, a la espera de que el Ayuntamiento disponga de la financiación necesaria poder ser rehabilitadas íntegramente.

En la sala permanente del Museo de la Ciudad -una estancia diáfana y muy luminosa- se exhibirá la historia de la ciudad a través de las piezas de los fondos del Museo Arqueológico y culminará en una dependencia especial en la que se mostrará el Tesoro de Villena, el conjunto áureo de la Edad de Bronce más importante de Europa. En esta estancia, se ha colocado una fotografía de grandes dimensiones del momento del hallazgo del Tesoro de Villena por parte de José María Soler y en el techo se ha recreado la constelación del 1 de diciembre de 1963. Así, en la sala de exposiciones temporal -en la que se ha conservado las vigas de hierro originales del edificio-, se irán mostrando las más de 6.000 piezas etnográficas de la colección del villenense, Jerónimo Ferriz.

Tras tres años de trabajos y con una inversión de más de dos millones de euros a través del Plan Confianza de la Generalitat Valenciana, los villenenses estaban expectantes por conocer cómo había quedado un edificio emblemático de la ciudad que ha resurgido como ave fénix para convertirse en unas instalaciones modernas que acogerán el Tesoro de Villena para mostrarlo en todo su esplendor.

No obstante, tal y como indicó el alcalde de Villena, Francisco Javier Esquembre, el edificio de la Electro Harinera no abrirá sus puertas de forma definitiva hasta que no concluyan los trabajos de musealización y adecuación del Archivo Municipal que se acometerá con una inversión de 680.000 euros procedentes de fondos europeos, «y servirá para poner en valor la antigua fábrica y el patrimonio histórico que posee la población».










APEADERO DE LAS VIRTUDES DEL TREN CHICHARRA

Salimos de Villena dando un giro a la izquierda en dirección a Las Virtudes. Al tener la consideración de Vía Verde, el trazado sólo se puede recorrer a pié o con vehículos ligeros de dos ruedas. Nosotros tomaremos la carretera de Yecla y luego la CV­813, que discurre casi paralela a la traza ferroviaria. Un kilómetro antes de Las Virtudes, nos encontramos con la casilla/estación de La Morenica, en el p.k. 5'6 desde Villena (dirección Yecla). A partir de Villena notaremos un cambio radical en las construcciones del ferrocarril, bastante más sencillas (por no decir espartanas) que las del tramo entre Villena y Muro. Muchas de las casillas de paso a nivel servían también de apeadero, estando dotadas habitualmente de un pequeño andén en la mayoría de los casos. En el p.k. 6'8 se encuentra el apeadero de Las Virtudes. La traza es claramente visible y practicable en bastantes tramos hasta Las Virtudes, dejando de ser apta para vehículos de cuatro y dos ruedas a partir de este apeadero. Seguiremos viaje por la CV­81 que se convierte en la RM­425 cuando entra en la provincia de Murcia. Y aquí es donde las cosas se complican un poco para ir encontrando las demás dependencias, ya que la carretera se aleja bastante del trazado hasta llegar a Yecla. Esto significa que debemos dejarnos llevar por la intuición, atrevernos a circular por caminos sin asfaltar y preguntar a los lugareños, que nos darán todo lujo de detalles para poder encontrar lo que estamos buscando. En el p.k. 9'8 se encontraba el apeadero de Vereda Buendía (en ruinas) y en el p.k. 11'5, Las Mora­ tillas, edificio que se conserva muy bien, igual que el de La Morenica, como vivienda particular. Tras un buen tramo sin detalles dignos de mención, llegamos a Yecla, cuya estación se encontraba en el p.k. 22'4 (hoy en día, Avda Cartagena). En Yecla se conserva el edificio de viajeros, hoy sede de Cáritas, los retretes y la base del cubato. Como se aprecia en las fotografías, la estación de Yecla es de planta única y de un estilo completamente distinto a las de Bocairente, Banyeres o Biar.










El teatro Chapí es un teatro situado en la calle Luciano López Ferrer número 17 de la ciudad española de Villena (Alicante). Está dedicado a su hijo predilecto, el compositor Ruperto Chapí y se inauguró en 1925.1​ Es uno de los edificios más notables de la ciudad, además de uno de los teatros más activos de la Comunidad Valenciana.

Historia

El primer teatro

El primer teatro del que tenemos constancia es la Capilla del antiguo Hospital de la Concepción. Sus orígenes de remontan a 1838, y, puesto que la capilla estaba en aquel entonces en desuso, el ayuntamiento no observó ningún problema en conceder el permiso para representar obras allí.

La primera compañía de teatro de la que se tiene noticia fue la "Compañía de Árabes", que actuó en dicha capilla en 1842.

El Teatro-Circo Chapí

El Teatro-Circo Chapí se inauguró el 20 de junio de 1885,1​ año y medio después de comenzar su construcción y estuvo funcionando casi sin interrupción hasta el verano de 1908, año en que se demolió.1

Tal edificio estaba construido en casi su totalidad de madera, siendo el resto el hierro que sujetaba la estructura y el peso del tejado. El suelo era de tierra en la platea, en la que además existía un muro de ladrillo que ayudaba a sostener el piso superior. La subida a la entrada general era por dos escaleras de no más de un metro de ancho, situadas a cada lado de la desembocadura del escenario.

Otros aspectos incómodos eran los estrechos pasillos, que junto a la mala distribución de los espacios ocasionaban una mala colocación de las personas.

El Teatro Chapí

Proyecto original de José María Manuel Cortina para el Teatro Chapí, de estilo neomudéjar, del que solo se ejecutaron los laterales.

Fachada lateral del teatro, de estilo arabizante neomudéjar.

En 1914, Salvador Amorós Martínez, que había sido alcalde de la ciudad, creó una junta con el propósito de construir un nuevo teatro.1​ Se emitieron acciones de 25 pesetas.

La primera piedra se colocó el 7 de septiembre de 1914, en plenas fiestas de Moros y Cristianos, habiéndose encargado el trabajo al arquitecto valenciano José María Manuel Cortina.

Las dificultades económicas no tardaron en llegar, y el arquitecto abandonó el proyecto en 1919, ante una situación económica bastante precaria y con el edificio a medio construir. En 1922 se decidió segregar a la parcela la propiedad de la junta constructora para realizar a partir de 1923 el edificio del Círculo Agrícola Mercantil Villenense, que se reconvertiría en el hall de entrada del teatro.

Así pues, la actual fachada adolece de un carácter eminentemente ecléctico, aunque cercano al clasicismo. No obstante, no se intervino en las fachadas laterales, que muestran el modernismo valenciano historicista de vertientes neomudéjares y se alzan, de este modo, como únicos testigos del paso de Cortina.1​ Toda la decoración presenta un gran abigarramiento que lo dota del aspecto propio de un teatro italiano de principios del siglo XX.1

Finalmente, y tras más de 11 años, el teatro se inauguró el día 5 de diciembre de 1925, con su forma exterior actual.

Remodelación

En 1989 el teatro se hallaba en estado de abandono, por lo que se inicia el proyecto de "Restauro-habilitación del Teatro Chapí". En una primera fase el ayuntamiento tuvo una disputa con el Círculo Agrícola Mercantil sobre la propiedad del teatro, por lo que finalmente se decidió dejar las dependencias del Círculo tal y como estaban y diseñar un vestíbulo asimétrico.

En 1993 se contacta con la empresa Intagua S.L., cuya primera actuación fue la intervención en los salones delanteros debido a las inmensas goteras y la falta de estanqueidad de la azotea. A continuación el ayuntamiento funda una Escuela-Taller en colaboración con el INEM para proseguir las obras de restauración del teatro. La segunda fase de las obras se realiza durante 1994 y 1995. La ubicación se respetó tal como en el plano original, en el que aparecen dos espacios libres a ambos lados del edificio. Los cambios más notables realizados en el interior consistieron en un techo falso que mejorara la acústica y en rectificar el desnivel del escenario. Las obras de restauración finalizaron en 1999.

Reinauguración

El teatro se volvió a abrir al público el 24 de abril de 1999 tras un lapso de más de 15 años. En la actualidad es uno de los teatros más activos de la Comunidad Valenciana, representando obras de calidad a escala nacional y, en ocasiones, internacional.










Ruperto Chapí Ir a la navegaciónIr a la búsquedaRuperto ChapíInformación personalNacimiento27 de marzo de 1851 Villena (España) Fallecimiento25 de marzo de 1909 Madrid (España) SepulturaCementerio de San Justo y Villena Nacionalidad EspañolaEducaciónEducado en

  • Real Conservatorio Superior de Música de Madrid

  • Academia de España en Roma

Información profesionalOcupaciónCompositor, director de orquesta y trompetista AlumnosManuel Manrique de Lara y Tomás López Torregrosa GéneroÓpera y zarzuela InstrumentoTrompeta [editar datos en Wikidata]Ruperto Chapí (Villena, 27 de marzo de 1851-Madrid, 25 de marzo de 1909) fue un compositor de zarzuelas español. Biografía

Nació el 27 de marzo de 1851 en la localidad alicantina de Villena. Siguiendo la tradición familiar Chapí y sus hermanos comenzaron a estudiar solfeo desde muy pequeños, siendo su primer maestro su padre, José Chapí. Entre el mito y la leyenda se relata que aprendió a tocar el flautín y el cornetín, y al parecer con solo nueve años entró a formar parte de la banda Música Nueva (actual banda municipal de Villena).

Monumento a Chapí, en Villena, su ciudad natal.

A los doce años compone su primera zarzuela: Estrella del Bosque. Sus padres, conscientes de sus grandes aptitudes musicales, envían a Chapí con dieciséis años a Madrid para que amplíe sus horizontes y complete su formación. En esta ciudad ingresa en el Conservatorio, con el maestro Arrieta, donde en 1872 logra el Primer Premio de fin de carrera, junto con su condiscípulo Tomás Bretón. Allí estudiaría armonía y composición y, para sufragar sus gastos, en 1870 ingresa como profesor de cornetín en la orquesta del Teatro Circo de Rivas (donde también tocaba Tomás Bretón). En este lugar estrena su primera zarzuela, Abel y Caín, sin demasiado éxito para lo que solía ser corriente en la época.

En 1873 gana el primer concurso promovido por la sección de música de la Academia de Bellas Artes para ser pensionado en Roma, con la que fue su primera ópera, Las naves de Cortés, estrenada en el Teatro Real unos meses más tarde. Durante su estancia en Italia compondrá las últimas óperas de esta primera etapa: La hija de Jefté (1875, representada en el Teatro Real al año siguiente), La muerte de Garcilaso,1​ compuesta en el mismo año, y Roger de Flor, esta última puesta en escena en 1878 también en el Teatro Real.

Se casó en Madrid con Vicenta Selva Álvarez (1852), natural de Madrid, y tuvieron seis hijas: Vicenta (1873), Cecilia (1874), María (1882), Purificación (1884), Margarita (1885) y María Teresa (1892), y tres hijos: Miguel (1876), Emilio (1878) y José (1880).2

Caricaturizado por Méndez Álvarez (Madrid Cómico, 15 de septiembre de 1900)

Al volver a España, en 1878, comienza su carrera como compositor de zarzuela triunfando en 1880 con Música clásica (zarzuela), lo que le anima a probar con la zarzuela grande, alcanzando gran éxito con obras como: La tempestad (1882), La bruja (1887) y El rey que rabió (1891). Llegando a la cumbre con El tambor de granaderos (16 de noviembre de 1896, libreto de Emilio Sánchez Pastor) y La Revoltosa (1897).

Otras obras suyas del género chico son: Las bravías (1896), La flor de Lys, El guerrillero, El país del abanico, ¡Ya pican!, Los quintos de mi pueblo, Término medio, El domingo gordo, El puñao de rosas (30 de octubre de 1902).

Otras obras suyas del género grande son: Las hijas de Zebedeo (1889), El milagro de la Virgen (1889) El duque de Gandía (1894) y Curro Vargas (1898).

Monumento a Chapí en los Jardines del Buen Retiro

No solamente compuso música para zarzuelas, también escribió música de cámara (cuatro cuartetos) y sinfónica, como Fantasía Morisca, y el poema sinfónico Los gnomos de la Alhambra. Otras zarzuelas son: La leyenda del monje, Género chico, La cara de Dios, A casarse tocan, Pepe Hillo, ¿Quo Vadis?, Las tentaciones de San Antonio, Roger de la Flor (1878), La serenata (1881)...

Entrado el siglo XX cuatro son sus obras esenciales: La patria chica, La venta de Don Quijote, Circe (1902) y Margarita la Tornera (1909).

Cabe destacar también, que fue el fundador de la Sociedad General de Autores y Escritores (S.G.A.E.), en 1893, una organización destinada a proteger los derechos de los compositores, como por ejemplo, el registro de las obras para evitar plagios o el control de las representaciones o interpretaciones de una obra. También fue maestro de Manuel de Falla.

Murió en Madrid, en 1909. Sus restos se encuentran en el Panteón de Ilustres del cementerio municipal de Villena desde 2003.3







VIEJE ESTACION DEL TREN CHICHARRA - VILLENA

Ferrocarriles de Villena a Alcoy y Yecla Ir a la navegaciónIr a la búsqueda

Edificio de la antigua estación VAY de Villena en 2010, situado justo enfrente de la Estación de MZA.

Ferrocarriles de Villena a Alcoy y Yecla (más conocida como VAY y popularmente como el Chicharra [el Xitxarra en valenciano]) fue una compañía de ferrocarriles de vía estrecha española que operó entre 1884 y 1969 y que alcanzó a unir Cieza (Murcia) con Gandía (Valencia).

Historia

El primer tramo de la VAY se inauguró, entre Villena y Bañeres, en 1884. La finalidad principal de la línea era exportar vino desde el puerto de Alicante, pero tuvo también un importante tráfico de pasajeros.1​ Según el plan inicial, debía llegar hasta Alcoy pasando por Bañeres, Bocairente, Agres y Muro de Alcoy, pero no llegó a realizarse en su totalidad. Cuando en 1909 se amplió la línea en hasta Muro de Alcoy, se enlazaba allí con el Ferrocarril Alcoy-Gandía (línea en la que operaba con pago de peaje) y el tren se desviaba de Alcoy, a la que nunca llegó sino mediante trasbordo. Por el otro extremo llegaba hasta Yecla y, dado el auge del ferrocarril a partir de los años 20, en 1924 se prolongó la línea hasta Jumilla y Cieza. En 1965 se concedió la línea a la FEVE y el 1 de julio de 1969 (dos meses y medio después del cierre de la línea Alcoy-Gandía) se realizó su último trayecto, debido a las deudas acumuladas que hacían inviable el mantenimiento ya que, con una velocidad media de 14,5 km/h ya no podían competir con el transporte por carretera.

Características

Trayecto de la primera línea de la VAY, entre Yecla y Muro de Alcoy.

Se trataba de un ferrocarril modesto y casi autosuficiente. En sus talleres de Villena se construían artesanalmente sus coches y automotores, tanto para pasajeros como para mercancías, según el diseño patentado de Miguel Ybern, entonces director del ferrocarril. Sólo se compraban las locomotoras de vapor. La empresa, que llegó a tener casi 200 empleados, era la número 104 de España en cuanto a activos en 1917.2​ Sus trenes se conocían popularmente como Chicharrra dado su aspecto exterior y el monótono ruido de las máquinas.

Situación actual

Una vez cerrada la línea, se empezaron a desmontar las vías y la mayor parte de los puentes, sobre todo los metálicos. Sin embargo, a partir de 2002 desde diversas asociaciones se comienza a presionar para la recuperación de este trayecto como sendero. En 2004 se reinstaló el viaducto que salvaba el río Vinalopó entre Villena y Biar y también el puente que lo cruzaba a la altura de Benejama. En 2007 se prolongó el proyecto hasta Muro de Alcoy. En el año 2020 se colocó un puente para salvar la rambla del Judío en Cieza y así se ha recuperado como Vía verde el trayecto entre Cieza y Cocentaina, lo que se denomina Vía Verde del Chicharra. Por tanto, hoy día es transitable, a pie o en bicicleta, gran parte del que fue el antiguo trazado del ferrocarril.



















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